PRIMEROS DÍAS EN LONDRES - PARTE 1
Por: Holger Ortega M.
Y bien, lo que algún día me parecía imposible, ahora es una realidad: estoy en Londres. Pisar sus calles y mirar sus monumentos se me ha vuelto una experiencia cotidiana, ya no me confundo al cruzar la calle por el hecho de que acá los carros circulan por la izquierda, sé dónde comprar el pan y la leche a buenos precios, e incluso cruzo la calle aun cuando el semáforo peatonal está en rojo, como todo buen londinense.
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| Casas tradicionales con sus chimeneas múltiples. |
Difícil se me hace creer que apenas hace 18 días todo esto me parecía de otro planeta, el día que llegué a esta ciudad. El aeropuerto magnífico, perfectamente organizado (no como el de Barajas, en Madrid, donde los de Iberia nos cambiaron de puerta de embarque dos veces, nos tuvieron esperando por una hora, nos cambiaron de avión y nos invitaron a luchar unos contra otros por encontrar un buen asiento, pues súbitamente dejaron sin efecto el número que había en nuestros pases de a bordo); el tren futurista, reluciente, impecable, como si hubiese sido sacado ese mismo día de la funda; el taxi negro y elegante, al estilo de los años cincuenta, que me trajo a casa; las casas altas de teja y con esas chimeneas múltiples que me evocaron con nostalgia las películas de Tinker Bell y Peter Pan que veíamos con mi hija en ese ahora tan lejano Ecuador.
¡Oh, mi hija! Siempre me imaginé que la despedida en el aeropuerto sería una cosa dramática, y que mi viaje subsiguiente sería una travesía de lágrimas y tristeza. ¡Nada más alejado de la realidad! La tranquilidad -casi indiferencia- con la que ella se despidió de mí, me enseñó que uno puede tomar todo como una tragedia o como una cosa más de esas que suceden en la vida... Así que, casi inconscientemente, tomé esa actitud desde el mismo momento en que me separé de toda la gente que tan amablemente fue a despedirme en el aeropuerto de Tababela, y mi mente se concentró en resolver los problemas que podrían aparecer ante mí.
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| Mi residencia estudiantil. |
Pero fueron esos pequeños problemas, y por tanto los mas impredecibles, los que más me hicieron sufrir esos primeros días. Especialmente mi primera noche, cuando llegué a la habitación que había reservado aquí en la residencia estudiantil desde donde estoy escribiendo ahora, y lo que mas quería en el mundo era llamar a mi familia a contar que había llegado bien, comer algo y acostarme a dormir. Pero aventurarme a caminar más allá de mi cuadra buscando dónde comprar comida me pareció suicida a esa hora de la noche -típico ecuatoriano paranoico por los robos y la inseguridad-, así que me resigné a dormir sin comer esa noche, poniendo buena cara a la situación, como lo haría mi hija. Entonces saqué mi teléfono para cargarlo y llamar a mi país, alimentarme al menos espiritualmente de ese afecto lejano... y ahí fue cuando mi ánimo se desplomó: ¡los tomacorrientes de la habitación, como los de todo este país, son totalmente incompatibles con nuestros enchufes!
Paralizado, con el enchufe en la mano, totalmente impotente, maldije entonces con mi repertorio más expresivo de malas palabras -¡en español, por supuesto, fucking English!- a esta tierra con sus enchufes, sus trenes futuristas, su reina y su corte entera, y no me quedó más que acostarme a dormir, con un nudo en la garganta y otro en el estómago, esperando que llegue lo más pronto la luz de un nuevo día...
CONTINUARÁ...


Bien Holger sigue adelante el futuro es ya, y me alegro que resaltes e imites la actitud de tu hija.
ResponderEliminarMi hermano, felicidades y a pesar de que yo no fuí uno de los que te despidió en Tababela, puesto que nunca me enteré de este, tu nuevo sueño, te deseo todo lo mejor y tu pronto retorno a esta, que, aunque con sus inseguridades, sus cosas "malas", es tu tierra y siempre te recibirá cálidamente... avanza mi hermano... un abrazo fuerte!.
ResponderEliminarHola primo me pareció muy interesante tu nueva aventura y si debe ser difícil estar lejos de los que te aman y los que tu amas pero el tiempo Pasa rápido Y probto vas a estar x aca otra vez sigue adelante no te desanimes te queremos mucho un abrazote de tods cuidat much;
ResponderEliminarGracias a todos por sus comentarios y palabras de aliento. En realidad esta es una aventura, y como toda aventura tiene su parte de "peligro", sin ello no sería aventura, y no sería por lo tanto tan emocionante como lo es. Pero sigan leyendo, por favor, lo que voy a publicar en las entregas siguientes, para que vean que no todo es tan trágico como lo pintan los escritores...
ResponderEliminarFelicitaciones Físico Holger soy un ex alumno suyo de la Universidad Salesiana, bien ese reto en su vida,
ResponderEliminarSaludos